domingo, 30 de mayo de 2010

Welcome to 'Hicksville' (again)!

Si tras leer el Quijote por primera vez (filología hispánica es lo que tiene... nunca lees algo "sólo" una vez) me llevé tiempo pensando en cómo sería aquella tierra, aquella isla que recibió en esa magna obra el nombre de Ínsula de Barataria, ¿qué otras tierra imaginarias quedaban por descubrir?

Relacioné (y, al igual que yo, millones de personas) Barataria con una tierra utópica con tintes de "República de las Letras".

¿Y los cómics? ¿Tienen un país, una ciudad, una tierra que llamar propia? Habrá maniqueos que digan que Angouleme existe desde hace años, pero desde hace relativamente pocos (12, para ser exactos) tenemos una localidad que imaginar y soñar en el que el lenguaje metahistorietístico se hizo realidad: HICKSVILLE.

Hicksville es una lugar donde las bibliotecas están llenas de tebeos, donde cualquier ciudadano colecciona cómics y donde el amor por las historietas se respira por cada centímetro cuadrado.
Y el creador de este mundo es Dylan Horrocks.

Dylan Horrocks tardó 6 años en dar forma a este personal proyecto que, durante sus ratos libres, le ocupó horas y horas de trabajo, esfuerzo e ilusión.

Ahora se reedita esta obra cuyo autor bebe de Schultz, Hergé y Crumb para volver a ofrecernos un relato hermoso y duro, cuya expresionista monocromía se nos antoja cercana, intimista.

Si nunca has visitado Hicksville, ésta es tu oportunidad.